Acerca de tiburones

Richard Dreyfuss, Roy Scheider and Robert Shaw are seen on board a boat in a still from the film, "Jaws," directed by Steven Spielberg, 1975.
Richard Dreyfuss, Roy Scheider and Robert Shaw are seen on board a boat in a still from the film, “Jaws,” directed by Steven Spielberg, 1975.

Una de las cosas que más extraño desde que comenzó la pandemia es ir al cine sin pensarlo dos veces y sin tener que estar cubriéndome el rostro con una mascarilla. Para los que utilizamos lentes, es una real molestia.  Otra de las cosas que extraño, aún más que la recién mencionada, es el respeto por la experiencia cinematográfica. El silencio y la oscuridad ya no son tales. La gente murmura, comenta y enciende sus celulares desentendiéndose por completo del resto de los que pagamos una entrada para disfrutar de un par de horas en un mundo paralelo, con el deseo y la necesidad de olvidarnos que afuera nos aguarda la cotidiana realidad. El cine ya no está considerado arte sino puro entretenimiento. Una gran pérdida para muchos de nosotros, los mortales que no sabemos vivir en un solo cuerpo, siendo siempre lo único que somos.

“Voir, una mirada al séptimo arte”, breve docu de Netflix sobre el mundo del cine y las películas que cambiaron nuestro modo de ver -y por tanto nuestro modo de ser-, habla en uno de sus capítulos sobre “Tiburón”. Me sorprendió saber que fue estrenada en 1975, pues creo haber visto esta película siendo adolescente y en dicho año yo solo tenía 4. Es probable que haya llegado a Uruguay mucho más tarde, aunque no parece lógico que haya sido tanto. En todo caso, recuerdo con claridad  esta película y sí, fue un antes y un después.

El 1er capítulo de Voir se titula “El verano del tiburón” y cuenta la historia de Sasha Stone, film blogger, y su hermana durante el verano del 75. Huyendo de una situación difícil en el hogar, se refugiaban en el cine. Pasaron largas horas viendo la misma película una y otra y otra vez, y cada vez le encontraban algo nuevo. Pienso que de eso se trata una buena historia, en que resulta inagotable dentro de su finitud. Como la vida misma.

 

"Para mí, los filmes siempre representarán la manifestación de lo surrealista, lo bello y lo aterrador. Los cines ofrecen tanto la maravilla y el peligro de Oz, como el refugio de Kansas. Las mejores películas, como las peores personas, pueden dejarte cicatrices, con valor en lugar de miedo y, si tienes suerte, esperanza. Y cuando no hay esperanza, puede haber tiburones, largos veranos perdidos y niñas en cines oscuros que citan los diálogos de una película que ya se saben de memoria", Sasha Stone